Mi día comienza
Como principiante en el camino espiritual, serás tentado
de sentirte privilegiado, y entusiasmado con tu nueva devoción,
que es una especie de orgullo puede comenzar a manifestarse en tu vida. Y aun cuando vivir una vida buena debería engendar humildad,
comenzarás a sentirte complaciente, y hasta superior a tus compañeros
de camino. Te encontraremos hablando ¨espiritualmente¨ ansiosos de adoctrinar a otros, a pesar de que tú mismo has dado apenas
tus primeros pasos tambaleantes en el camino hacia Dios.
Ten cuidado, y evita condescender con otros que no viven a tu nivel.
Se nos recuerda del fariseo, que desestimaba al publicano, y hacia alarde de que no era como los demás hombres. No llegues a ser como esos principiantes complaceintes quienes, en su presunción, condenan
públicamente a los demás, preocupándose más por la paja en el ojo de su hermano que por la viga en el suyo. Ellos son guías ciegos, que
¨cuelas un mosquito y se tragan un camello¨(Mt 23, 24).
A lo largo del día
Repara en la viga de tu ojo.
Mi día está terminado
Al descender esta noche haz que recuerde otra vez que el alma
que anda en amor, no cansa ni se cansa.
He dado sólo los primeros pasos tambaleantes en el camino
hacia ti, mi Dios, pero ya siento la tentación
de ser como el fariseo, que desestima al publicano,
y hacia alarde de que no era como los demás hombres,
o como uno de esos principiantes complacientes que,
en su presunción, llegan a preocuparse más por la paja en el ojo de su hermano que por la viga en el suyo propio.
Desciende ahora sobre mi alma como un río de paz,
para liberarme de mis incertidumbres,
de mi miedo a la noche.

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