El propósito de este blog es abrirte una puerta que pueda acceder a la experiencia espiritual y la sabiduría de San Juan de la Cruz, a quien muchos consideran el supremo teólogo místico del cristianismo occidental, y uno de los más importantes poetas de España.
No se trata de un blog de simple lectura, sino que te invita a meditar y rezar sus palabras por un período de 30 días. Es un camino espiritual, que quiere ayudarte a entrar en la oración a través de un acceso singular: la extraordinaria obra de San Juan, Subida del Monte Carmelo, escrita para quienes están muy adelantados en la vida espiritual, pero al mismo tiempo, llena de orientaciones para nosotros, que nos encontramos todavía al pie de la Montaña.
Antes de que leas las ¨reglas¨ para emprender este viaje espiritual, recuerda que la intención de este libro es liberar tu espíritu, no limitarlo. Si algún día la meditación no tiene resonancia para ti, busca en otro lugar para encontrar un pasaje que parezca ajustarse mejor al espíritu de tu día y el estado de tu alma. No dudes de repetir un día tan frecuentemente como quieras, hasta que sientas que has descubierto lo que el Espíritu Santo, a través de las palabras del autor, tiene que decirle a tu espíritu.
Para ayudarte a lo largo del camino, hay algunas sugerencias sobre un modo de usar este blog como piedra angular de tus oraciones. Cada día utiliza las tres formas de oración centrales para la tradición espiritual de occidente: la lección, la meditación, y la petición. El autor del clásico La nube del no saber ha escrito que ¨mejor deberían ser llamadas lecturam reflexión y oración. Éstas tres están vinculadas entre sí, que no puede haber reflexión provechosa sin leer o escuchar algo primero. Ni los principiantes ni los espiritualmente expertos pueden llegar a la verdadera oración sin haber tomado un tiempo para reflexionar sobre aquello que han oído o leído.
Así, para estos treinta días, hay lecturas diarias extraídas de los escritos de San Juan.
Luego sigue una meditación en forma de mantra, para reflexionar a lo largo del día. Y hay un ejercicio para finalizar tu día que te pide encontrar un lugar tranquilo y oscuero donde puedas ponerte en silencio, seguido de una oración conclusiva de petición para acabar la jornada.
Sin embargo, estas formas y sugerencias no pretenden convertirse en una especie de ¨camisa de fuerza¨ que te ate o condicione. Ve donde el Espíritu te conduzca.
CUANDO TU DÍA COMIENZA
Cuando el día comienza, reserva un momento de calma, en un lugar tranquilo, para leer la meditación sugerida para el día.
El pasaje es corto. Nunca lleva más de doscientas palabras, pero ha sido cuidadosamente seleccionado para darle un foco espiritual, un centro espiritual a tu día entero. Está diseñado para recordarte, al comenzar otro día, tu propia existencia en un plano espiritual. Intenta ponerte ante la presencia del maestro espiritual que es tu compañero y guía en este camino.
No te desanimes, sin embargo, si no comprender totalmente la lectura. Juan de la Cruz es un escritor profundo que no libera su sabiduría a primera vista. Hemos trabajado mucho para brindarte un acceso más fácil a los textos originales, pero las palabras de los grandes místicos, como Juan de la Cruz, pueden ser meditadas por una vida entera sin que descubramos toda su riqueza.
Lo importante no es entender, sino la respuesta de tu corazón. Puede llevar tiempo, quizás mucho tiempo, hasta que llegues a sentirte cómo con él. Pero en este programa de treinta días, se te invita a hacer sólo lo que puedas, a experimentar el Espíritu a tu propio tiempo y a tu propio paso.
El esfuerzo requerido puede llegar a ser agotador, pero puede también resultar una experiencia espiritual en la que te veas extraordinariamente recompensado.
Un consejo: lee despacio. Muy despacio. Las meditaciones han sido divididas en líneas de sentido para facilitarte la lectura. No leas para llegar al final, sino para saborear cada palabra, cada frase, cada imagen. No se puede predecir, ni determinar por adelantado qué pequela frase, qué palabra desencadenrá una respuesta en tu espíritu. Dale a Dios una oportunidad. Despúes de todo, no estás sólo leyendo estos pasajes, los estás rezando. Estás estableciendo un sentimiento de serenidad para tu día entero. ¿Cuál es el apuro?
A lo largo de tu día
Inmediantamente a continuación de la lectura del día, encontrarás una única oración, una meditación en forma de jaculatoria, esta frase esta pensada para acompañarte espiritualmente, durante toda la jornada. Escríbela en una tarjeta de 8 x 15 cm, o colocalo como un mensaje automático en tu agenda electrónica. Mírala tan a menudo, como puedas. Repítela tranquilamente para ti mismo, y sigue tu camino.
Su intención no es detener tu marcha, ni distraerte de tus responsabilidades, sino recordarte simple y suavemente, la presencia de Dios, y tu deseo de responder a ella.
Puedes llevar contigo esta jaculatoria, para que conocer a Dios que enfatiza que el objeto de nuestra búsqueda es inmensamente misterioso.
Cuando tú día termina
Este es un momento para dejar que el día termine, para entrar en el mundo de la oración.
Te sugerimos que elijas un lugar tranquilo y oscuro, al que puedas volver al final de cada día. Allí, tu primera tarea es aquietar tu espíritu. Siéntate, o tal vez te encuentrs mejor de rodillas. Haz lo que más apacigüe tu alma. Respira hondo. Inhala, exhala, despacio y deliberadamente, una y otra vez, hasta que sientas que tu cuerpo libera sus tensiones.
Esta oración para acabar el día es un acto de fe y confianza, un entrar en un sueño pacífico, una simple oración verpertina que reúne el carácter espiritual del día que ahora está acabando, tal como empezó: en la presencia de Dios.
Es un tiempo de resumen y cierre.
Invita a Dios a que te abrace con amor y te proteja durante la noche.
Que descanses.
ALGUNAS OTRAS MANERAS DE USAR ESTE BLOG
1. Puedes usarlo del modo que tu espíritu te sugiera. Como mencionamos anteriormente, saltea un pasaje que no tenga resonancias para ti en un día determinado, o repite uno o varios días, un pasaje cuya riqueza te impacte. Las verdades de la vida espiritual no se absorben en un día, ni siquiera en una vida entera. Sé paciente con el Señor. Sé paciente contigo mismo.
2. Toma dos pasaje con su jaculatoria-cuanto más contrastantes mejor-compáralos. Pasa un tiempo descubriendo cómo sus similitudes o diferencias ilumina tu camino.
3. Comienza un diario espiritual, para registrar y profundizar tu experiencia de este viaje de treinta días. Usando, ya sea la jaculatoria, u otra frase de la lectura que te haya atraído, escribe una ralación de tu día, una reflexión espiritual. Crea tu propia meditación.

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