Mi día comienza
Muy a menudo nos preocupamos tanto por la cáscara
o corteza, que nunca llegamos a la fruta.
Quiero decir que llegamos a estar tan fascinados,
tan satisfechos con las imágenes de Dios
que hemos almacenado, que nunca llegamos a Dios mismo.
El no puede irrumpir a través de nuestras distracciones
a traves de la superficie de nuestras pelgarias.
Nuestras ideas acerca de Dios
son como cortinas y velos,
que encubren la verdadera riqueza espiritual
que se encuentra detrás de ella.
Como Dios no puede ser abarcado en ninguna imagen,
en ninguna idea particular,
debemos dejar detrás nuestra tentación de comprenderlo,
para llegar a unirme con él.
¨Es Señor dijo a Moisés; ´Reúneme al puebl en torno a mí...¨
y ellos se acercaron y permanecieron al pie de la montaña,
mientras la montaña ardía en llamas hasta el mismo cielo,
entre tinieblas de nubes y densa niebla.
Luego el Señor habló desde el medio del fuego.
Ellos oyeron el rumor de sus palabras, pero no percibieron
figura alguna, sino sólo una voz.
´Así como ustedes no vieron semejanza alguna en Dios
en el día en que les habló desde el medio del fuego en el monte Horeb,
tengan cuidado de pervertirse,
fabricándose alguna imagen tallada´¨
(Deut 4, 10-12. 15-17).
A lo largo del día
Ten cuidado de los falsos dioses
Mi día está terminado
Al descender esta noche, recuérdame otra vez
que el alma que anda en amor, no cansa ni se cansa.
Señor, dejamé ent4rar en esta noche
contento de saber que nunca abarcaré con mi imaginación.
Haz que deje detrás toda tentación de definirte.
Ayúdame a perder mi fascinación con la corteza,
mi placentera satisfacción con la colección de imagenes tuyas que me fabriqué.
De otro modo, nunca llegaré a ti,
nunca atravesaré los velos que mi imaginación a tejido,
nunca gustaré el frunto de la unión contigo,.
Desciende ahora sobre mi alma como un rio de paz,
para liberarme de mis incertidumbres,
de mi miedo a la noche.

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