Día 21: Nuestro conocer es imperfecto.


 

Mi día comienza

Cuando Dios descendió al templo que Salomón 
acababa de concluir, lo hizo en tinieblas (1 Reyes 8, 12).
El Señor ha establecido el sol en los cielos,
pero ha dicho que él moraría en densa oscuridad.
También a Moisés en el monte
se le aparecía Dios encubierto en tinieblas (Éx 24, 15-18).
Las tropas de Gedeón (Jc 7, 16) no pudieron ver 
la luz de las lámparas que llevaban en sus manos,
hasta que los vasos que las contenían fueron quebrados.
Sólo entonces resplandeció la luz.
Hay una luz divina en nosotros, 
pero sólo cuando nuestra armadura mortal se rompa
veremos su pleno resplandor.
Hasta entonces, Dios se comunicará con nosotros
envuelto en las tinieblas, y en la oscuridad de la fe.
Se trata de una oscuridad que sólo será disipada
cuando la noche de la fe ya no sea necesaria.
¨Nuestro conocer es imperfecto,
pero cuando venga lo perfecto,
lo imperfecto pasará¨
(1 Cor 13, 10).

A lo largo del día

Nuestro conocer es imperfecto.

Mi día está terminado

Al descender esta noche, recuérdame otra vez, 
que el alma que anda en amor no cansa ni se cansa.


Sin embargo, también camina en tinieblas, 
que sólo serán disipadas
cuando la oscuridad de la fe no sea ya necesaria.
Hasta que llegue lo perfecto, el conocimiento que tenga de ti
será imperfecto.  Hasta entonces, no veré
el pleno resplandor de tu luz,
que llevo dentro de mí.
Hasta entonces, Señor, tú te comunicarás conmigo
envuelto en tinieblas y en la noche de la fe.


Desciende ahora sobre mi alma como un río de paz, 
para liberarme de mis incertidumbres, 
de mi miedo a la noche.

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