Día 30: Estemos contentos de caminar con hambre

 




Mi día comienza

Seríamos muy necios si creyéramos que Dios nos ha abandonado,
porque caminamos sin consuelo espiritual, o también, 
por otra parte, se creyéramos que poseemos a Dios,
porque nos sentimos bien.
Seríamos más necios aún si nos dedicáramo a agotar
nuestras energías espirituales persiguiendo ese consuelo,
o sintiéndonos contentos de haberlo encontrado.
Cuando pensamos o actuamos de este modo,
ya no estamos tratando de alcanzar a Dios.
Vamos tras las cosas, 
cosas elevadas seguramente, 
pero todavía cosas, que no son Dios,
a quien sólo podemos buscar
en fe, esperanza y amor.
Contentarnos con algo menos que Dios, 
es encadenarnos hacia abajo, 
con nuestra voluntad inhábil
para elevarse sobre sí misma.
Nunca disfrutaremos la pura dulzura de la unión con Dios,
mientras nos conformemos con los consuelos
transitorios de esta vida.
Para tener éxito en nuestra subido, 
debemos dejar todos los apetidos insatisfechos,
excepto el apetito de Dios.
Debemos vaciasr nuestras almas de todo,
excepto del hambre que sólo Dios puede saciar.

A lo largo del día
Estemos contentos de caminar con hambre (ayuna)

Mí día está terminando

Al descender esta noche, 
recuerdame otra vez, 
que el alma que en amor,
no cansa ni se cansa.

Pero para tener éxito en este camino,
debo dejar todos mis apetitos insatisfechos,
excepto mi apetito de ti, mi Dios,
mi alma vacía de todo,
exceptp del hambre que sólo tú puedes saciar.
Sé que nunca disfrutaré la pura dulzura de la unión contigo,
mientras este contento con los consuelos transitorios de esta vida.
Conformarme
con algo menos que tú, 
sería encadenarme hacia abajo, 
y hacerme inhábil para venir a ti.

Desciende ahora sobre mi alma
como un río de paz, 
para liberarme de mis incertidumbres, 
de mi miedo a la noche.

Comentarios